La ironía y el sarcasmo suelen confundirse, pero en la escritura cumplen funciones muy distintas. La ironía es una burla fina, sutil, que dice una cosa para dar a entender otra sin herir, y crea complicidad con el lector. El sarcasmo, en cambio, es una burla cruel y directa que busca ridiculizar o atacar, y puede volver antipático a un personaje si se usa sin cuidado. En este artículo encontrarás ejemplos claros de ambos recursos, aprenderás cuándo usarlos, qué efectos producen en tus historias y cómo evitar los errores más comunes. Dominar esta diferencia te permitirá construir voces más precisas, diálogos más creíbles y narradores más conscientes de su propio tono.
