El Malentendido: Clave en la Narrativa

Dos personas interpretan de manera diferente una conversación en una cafetería.

Dos personajes pueden pronunciar la misma palabra y, sin saberlo, estar manteniendo dos conversaciones completamente distintas. También pueden presenciar una misma situación, observar un mismo gesto o escuchar una misma declaración y otorgarles significados opuestos.

Cada personaje interpreta el mundo a partir de sus vivencias, sus temores y sus deseos. Por eso, una palabra o una acción que parece una señal inequívoca para un personaje puede resultar ambigua o significar algo muy diferente para otro.

Esta distancia entre lo que se dice (o hace) y lo que se comprende constituye uno de los recursos más fértiles de la narrativa. Los malentendidos en una historia no solo permiten complicar la trama: también ayudan a construir personajes complejos, crear tensión dramática y mostrar hasta qué punto dos personas pueden estar cerca y, al mismo tiempo, habitar mundos diferentes.

¿Qué es un malentendido dentro de una historia literaria?

Un malentendido se produce cuando una palabra, una acción, un silencio o una situación es interpretada de una manera distinta de aquella en que fue concebida.

No se trata de un intento de engaño. Dos personajes pueden estar actuando con absoluta sinceridad y, aun así, comprenderse mal.

El malentendido más interesante suele aparecer cuando cada personaje cree que el otro ha entendido exactamente lo mismo. Si alguien advierte que existe una confusión, puede pedir una explicación. Pero si nadie percibe la existencia de dos interpretaciones distintas, no parece haber nada que aclarar.

Allí se encuentra su enorme potencial narrativo: el conflicto permanece oculto para quienes lo están viviendo.

El malentendido como obstáculo para alcanzar un deseo

Como sabemos, una historia se vuelve interesante cuando un personaje desea algo, pero no le resulta fácil alcanzarlo. Si el objetivo se consigue de inmediato y sin dificultades, no existe una trama que desarrollar.

El personaje puede enfrentarse a un oponente, un peligro, una prohibición social, una limitación económica, una enfermedad o un conflicto interior. Sin embargo, también puede fracasar porque ha interpretado mal las intenciones de otra persona o porque sus propias intenciones no han sido comprendidas.

El malentendido funciona entonces como un oponente invisible.

Una declaración amorosa interpretada como una broma, un silencio pensativo entendido como indiferencia, una despedida que parece definitiva (sin ser esa la intención de quien se despidió) o un gesto de afecto confundido con simple cortesía pueden modificar decisiones importantes. Cada interpretación equivocada provoca una acción y cada acción produce una consecuencia.

Para que el recurso funcione, el malentendido debe integrarse en una cadena de causas y efectos. No basta con que dos personajes se confundan: esa confusión debe cambiar lo que hacen y volver más difícil aquello que desean conseguir.

Como se explica también en el artículo sobre la estructura de la trama y la pirámide de Freytag, una historia avanza cuando cada nuevo episodio altera la situación anterior y aumenta progresivamente el conflicto.

Sabina y Franz: dos significados para una misma palabra

Uno de los tratamientos más profundos del malentendido aparece en La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera.

Sabina y Franz mantienen una relación amorosa, pero sus palabras están cargadas de experiencias tan diferentes que muchas veces no logran comprenderse. Kundera reúne algunas de esas diferencias en una sección titulada «Pequeño diccionario de palabras incomprendidas».

Una de las palabras incluidas es «cementerio».

Sabina creció en Bohemia, en el territorio de la actual República Checa. Los cementerios que recuerda se parecen a jardines: están cubiertos de césped, flores y árboles. Para ella, son lugares hermosos y tranquilos a los que se puede acudir en busca de paz.

Para Franz, en cambio, un cementerio es un lugar desagradable, asociado con piedras, huesos y muerte. Cuando ambos hablan sobre el tema, cada uno cree saber qué significa la palabra para el otro, pero en realidad están hablando de dos lugares emocionalmente opuestos.

Años después, cuando Sabina ya vive en París, visita el cementerio de Montparnasse. Allí encuentra las grandes lápidas y los monumentos funerarios que forman parte de la imagen que Franz tenía en mente. Solo entonces comprende lo que él había tratado de expresar.

La comprensión llega demasiado tarde. Sin embargo, transforma la mirada de Sabina: por primera vez puede contemplar aquella palabra desde la perspectiva de Franz.

El episodio demuestra que las palabras no llegan solas. Cada una lleva consigo recuerdos, imágenes y emociones. Sabina y Franz compartían un idioma, pero no compartían el mismo vocabulario interior.

El malentendido cumple en esta novela varias funciones simultáneas: caracteriza a ambos personajes, muestra la distancia que existe entre ellos, determina el curso de su relación y produce una revelación posterior. No es un adorno. Forma parte de la evolución de los personajes.

Héctor y Elisa: cuando los sentimientos parecen evidentes solo para una parte

Un malentendido semejante, aunque no se concentre en una palabra específica, aparece en Tiempo, tercera novela de la trilogía La Cuna.

Durante años, Elisa considera que ha expresado sus sentimientos con claridad. Desde su perspectiva, determinadas acciones, aproximaciones y formas de relacionarse deberían resultar suficientes para que Héctor comprenda lo que siente.

Héctor, sin embargo, no las interpreta de esa manera. Aquello que para Elisa constituye una señal inequívoca puede corresponder, desde el punto de vista de él, a sentimientos muy diferentes.

Ninguno está obligado a mentir para que surja el conflicto. Elisa cree que ha comunicado algo con claridad. Héctor cree que las señales recibidas admiten otras explicaciones. Cada uno supone que el otro comprende la situación de la misma manera y, precisamente por ello, el malentendido puede prolongarse.

Las diferencias de edad, carácter y experiencia entre personajes, desarrolladas también en el artículo El poder de los personajes contrastantes en la narrativa, hacen verosímil que interpreten de forma distinta una misma relación.

El malentendido, en Tiempo, no solo retrasa aquello que los personajes desean. También revela cómo entienden el amor, la amistad, la intimidad y la expresión de los sentimientos. La dificultad exterior nace, en realidad, de dos formas distintas de interpretar el mundo.

¿De dónde pueden surgir los malentendidos narrativos?

Una misma palabra con significados diferentes

Como ocurre con Sabina y Franz, una palabra puede estar asociada con recuerdos y valores opuestos. «Familia», «libertad», «fidelidad», «éxito» o «compromiso» no significan necesariamente lo mismo para todas las personas.

Estas diferencias resultan especialmente fértiles cuando los personajes proceden de culturas, generaciones o entornos familiares distintos.

Un gesto que admite varias interpretaciones

Una caricia puede expresar deseo, ternura, consuelo o compasión. Una invitación puede ser una declaración afectiva o una simple cortesía. Un regalo puede interpretarse como una promesa, una disculpa o una despedida.

El gesto no cambia. Lo que cambia es la experiencia previa desde la cual el otro personaje lo interpreta.

Un silencio que parece decir algo

Los silencios son especialmente ambiguos. Pueden expresar consentimiento, miedo, rechazo, vergüenza, cansancio o incapacidad para encontrar las palabras adecuadas.

Si un personaje interpreta un silencio como aprobación cuando en realidad nace del temor, las consecuencias pueden modificar toda la trama.

Una información incompleta

También puede existir un hecho real conocido solo parcialmente. En la novela Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, Elizabeth escucha la versión de Wickham, pero desconoce aquello que este ha decidido ocultar. La información recibida no es suficiente para comprender la situación, aunque sí lo sea para construir una opinión.

El personaje actúa entonces de manera coherente con lo que cree saber, incluso cuando esa creencia es equivocada.

Cómo construir un malentendido verosímil

Un malentendido narrativo no debe aparecer únicamente porque la trama necesita retrasar una solución. Para que resulte convincente, conviene considerar los siguientes elementos:

  1. Un malentendido debe alterar el curso de la historia. Obstaculizar un objetivo importante, cambiar una decisión o poner algo en riesgo.
  2. Crear dos interpretaciones posibles. Ambas lecturas deben resultar razonables. Si una de ellas es absurda, no será verosímil para el lector.
  3. Relacionar cada interpretación con la historia del personaje. Sabina y Franz entienden de manera diferente la palabra «cementerio» porque han conocido cementerios distintos. La diferencia posee una causa concreta. Héctor no cree que Elisa lo ame, fruto, en parte, de una inseguridad producto de haberse sentido abandonado por su padre e ignorado por su madre.
  4. Hacer que ninguno advierta la confusión. El recurso adquiere mayor fuerza cuando ambas partes creen estar entendiéndose.
  5. Construir una cadena de consecuencias. Una interpretación produce una decisión; esa decisión modifica una relación; el cambio provoca un nuevo conflicto.
  6. Decidir cuánto sabe quien lee. Si se conocen las dos interpretaciones desde el principio, se genera tensión ante las consecuencias que los personajes todavía no pueden prever. Si solo se conoce una, la revelación posterior puede cambiar también la interpretación de todo lo leído.
  7. Preparar una revelación que produzca una transformación. Descubrir la verdad debería cambiar una relación, una decisión o la manera en que el personaje comprende al otro y se comprende a sí mismo. La revelación no debe limitarse a explicar lo ocurrido.

El peligro del malentendido artificial

Un malentendido pierde credibilidad cuando podría resolverse mediante una sola pregunta y no existe ninguna razón para que esa pregunta deje de formularse.

También resulta artificial cuando los personajes omiten información básica únicamente porque la trama necesita prolongarse. En esos casos, ya no parece que actúen de acuerdo con su personalidad, sino que obedecen a quien escribe.

El recurso funciona mejor cuando el silencio, la interpretación equivocada o la incapacidad para aclarar la situación nacen del orgullo, el miedo, la educación, la timidez, las experiencias anteriores o la seguridad de que no existe ninguna confusión.

Tampoco es necesario que todos los malentendidos terminen resolviéndose. La comprensión tardía de Sabina posee tanta fuerza precisamente porque ya no permite recuperar el vínculo con Franz. Algunas revelaciones no reparan el pasado: solo permiten entenderlo.

Conclusión: dos personajes pueden vivir historias diferentes dentro de una misma historia

Los malentendidos permiten mostrar que la realidad de una narración no depende únicamente de lo que sucede, sino también de la manera en que cada personaje interpreta lo sucedido.

Una palabra puede unir o separar. Un gesto puede acercar a dos personas o convencerlas de que deben alejarse. Un silencio puede parecer una respuesta cuando, en realidad, oculta una pregunta.

Cuando está bien construido, el malentendido cumple una doble función. En la trama, se convierte en un obstáculo que dificulta alcanzar el objeto de deseo. En un nivel más profundo, permite explorar temas como la incomunicación, el prejuicio, la soledad o la imposibilidad de conocer completamente a otra persona. Esta relación entre los hechos y el sentido de una obra se desarrolla también en La importancia del tema en la literatura.

Como en la vida real, basta que dos personajes pronuncien las mismas palabras desde mundos interiores diferentes, para que empiecen los problemas, y la historia se ponga interesante.

En el Taller Internacional de Escritura Narrativa se estudian las técnicas necesarias para convertir los deseos, los obstáculos y los conflictos entre personajes en cuentos y novelas. Para conocer la metodología, puede solicitarse una sesión introductoria sin costo ni compromiso.

️Artículo escrito por:
José Alejandro Felipe Valencia-Arenas Abruzzese
Director del Taller Internacional de Escritura Narrativa
https://escrituranarrativa.org/jose-alejandro-valencia-arenas
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